“Siento que se me llenan los ojos de lágrimas”: Después de 34 años en Bretaña, esta pareja sueca comparte su increíble historia…

Marie y Roland Nilsson, un matrimonio sueco, han dedicado más de tres décadas a descubrir y amar Bretaña, una región que les ha robado el corazón. Su historia comienza en 1992, durante un verano lluvioso en Normandía, una escapada que les permitió descubrir un patrimonio excepcional.

Un encuentro fortuito con la magia de Bretaña

En el verano de 1992, Marie y Roland, acompañados por sus dos hijos y familiares, sufrían los caprichos del clima normando. Para escapar de la lluvia incesante, partieron hacia Bretaña, con la esperanza de que por fin saliera el sol. Este viaje improvisado resultaría decisivo. En esta región, rebosante de encanto y belleza, sintieron una conexión inmediata. BretañaCon sus diversos paisajes y su ambiente acogedor, se convierte en su destino favorito.

La pareja comenzó entonces a buscar una segunda residencia. Cada verano, exploraban el noroeste de Francia. Su aventura dio un giro inesperado cuando descubrieron el Château du Grand Val, cerca de Combourg. Esta impresionante propiedad, con sus 25 hectáreas de bosques y estanques, existía desde 1429 y había sido magníficamente renovada en el siglo XVIII. En un abrir y cerrar de ojos, tomaron la audaz decisión de adquirir este emblemático castillo por 2,7 millones de francos.

Una decisión audaz

En ese momento, el Francia se considera más barato que el AnteRoland destaca este aspecto con humor. «¡Comprando con nuestros amigos, podríamos tener un castillo en Bretaña en lugar de una cabaña en Suecia!», bromea. Entonces se embarcaron en las renovaciones, a pesar del estado ruinoso de la propiedad, abandonada desde la guerra. Los primeros veranos que pasaron en el castillo estuvieron marcados por condiciones de vida rudimentarias, pero la pareja, apasionada y decidida, se entregó por completo a las renovaciones.

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Descubrimientos inolvidables

A medida que avanzan las renovaciones, el Château du Grand Val revela tesoros inesperados. Un día, se descubre en el ático una colección de 18 pinturas del siglo XIX, testimonio de la rica historia de la propiedad. Al raspar las paredes, emergen de las sombras del pasado cuadros de François-Agathon Pinot, antiguo propietario y amigo de François-René de Chateaubriand. Cada descubrimiento fortalece su conexión con esta tierra, a la que aprenden a amar aún más.Las sorpresas no terminan ahí.Tras tres años de excavaciones, finalmente descubrieron el invernadero, camuflado por la hiedra. Estos descubrimientos siguen alimentando su aventura.

Los encuentros también marcan su día a día. Hippo, un caballo de 19 años, es parte fundamental de la historia del castillo. Aunque se suponía que estaba al final de su vida, se ha convertido en un personaje muy querido por los lugareños, que recorre los jardines e interactúa con los niños de forma conmovedora. Roland recuerda con cariño los momentos que pasó con Hippo, que corría a la ventana de la cocina cada vez que tenía hambre.

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Una vida transformada por Bretaña

Tras años de reformas y decoración, Marie y Roland decidieron en 2008 convertir su residencia principal en su hogar. Su dedicación a la propiedad no ha hecho más que crecer. Ahora, su día a día gira en torno a recibir turistas y organizar eventos como bodas y retiros de yoga. El castillo, que había permanecido olvidado durante mucho tiempo, se ha convertido en un destino muy solicitado gracias a su entrega y pasión.

Su impacto en la región es palpable. Ofrecen más de 2700 pernoctaciones al año en las casas de huéspedes que han renovado y dedican su tiempo a compartir su conocimiento y amor por la región. Bretaña con sus compatriotas suecos. Convertido en punto de encuentro para los visitantes atraídos por atracciones locales como Cancale y Mont-Saint-Michel, el castillo es testigo de interacciones cálidas e inolvidables.

Embajadores de la cultura bretona

Además de recibir huéspedes, la pareja se ha convertido en embajadora de la cultura bretona. Su labor ha sido ampliamente reconocida por la prensa y han aparecido en numerosos artículos en Suecia. Esta capacidad de unir culturas a través de experiencias compartidas enriquece no solo su vida en común, sino también la de muchos visitantes.

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Un futuro incierto, emociones encontradas.

Esta aventura de 34 años en Bretaña es el resultado de historia de amor Entre una pareja y un pedazo de tierra. Sus recuerdos, llenos de risas y lágrimas, pintan un cuadro único donde cada piedra, cada ventana del castillo narra una parte de su vida juntos, una vida marcada por la resiliencia y el aprovechamiento de las oportunidades. La historia de Marie y Roland es un homenaje a la magia de los lugares que nos conectan con nuestras raíces. Dejan tras de sí no solo una propiedad, sino un legado de amor y pasión que seguirá resonando en los corazones de quienes tuvieron la fortuna de cruzarse en su camino.

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Bonjour, je m'appelle Sarah, j'ai 26 ans et je suis passionnée par la découverte de la France, en particulier de ma ville natale, Châteaubriant. En tant qu'experte locale, je partage mes connaissances et mes coups de cœur pour vous aider à explorer cette belle région et ses trésors cachés.

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